Sanborn’s de los Azulejos

aPor: Roberto Aschentrupp Toledo

Ubicado en uno de los edificios barrocos más bellos del México Novohispano, en la calle de Madero número I, antes Calle de Plateros y mas antiguamente calle de San Francisco, se encuentra uno de los restaurantes más tradicionales de la Ciudad de México: el famosísimo Sanborns de los Azulejos, conocido por este nombre debido a la cubierta de azulejos de talavera poblana que recubren completamente la fachada exterior del edificio que ocupa.

aSe tiene noticia de que el edifico original ya existía desde el siglo XVI y que durante el período colonial fue residencia principal de los Condes del Valle de Orizaba y que el aspecto actual fue ordenado por uno de sus descendientes, doña Graciana Suárez de Pereda, 5ª condesa del Valle de Orizaba, a quien no solo se debe la idea de cubrir con azulejos la fachada sino de utilizar cantera labrada en los arcos, columnas, rodapiés, cornisas de puertas y ventanas y balaustradas resaltando aún más la belleza de los azulejos del edificio, siendo residencia familiar hasta recién consumada la Independencia de México.

En el siglo XIX cambia de propietario en varias ocasiones, entre ellos la familia Martínez de la Torre y la familia Iturbide Idanoff, quienes fueron los últimos en darle uso residencial al edificio.

A finales del siglo XIX se convierte en la sede del conocido Jockey Club de México, donde se daba cita lo más selecto de la sociedad porfiriana e inmortalizado por Manuel Gutiérrez Nájera en su poema LA DUQUESA JOB, que decía;

Desde las puertas de la sorpresa
Hasta la esquina del Jockey Club,
No hay mexicana, yanqui, o francesa,
Ni más bonita, ni mas traviesa,
Que la duquesa del duque Job .
Mas tarde y por un breve período
fue la Casa del Obrero Mundial.


En 1917 los visionarios hermanos Walter y Frank Sanborns rentan el lugar para establecer una de las cafeterías más concurridas de la ciudad de ese entonces, un nuevo concepto de establecimiento mercantil con farmacia y fuente de sodas que resulto ser muy innovador y exitoso. De esta manera queda fundado SANBORNS HERMANOS que en la actualidad pertenece
al Grupo Carso.

Entrando por la hermosísima puerta principal que da a la calle de Madero, enmarcada por columnas de cantera labrada con elementos de follaje, accede uno al suntuoso patio central con influencia mudéjar; el efecto es impactante. No importa la hora, ya sea de mañana, tarde o noche y no importa las veces que uno haya ido, siempre se sorprenderá como la primera vez, deseando ser parte de ese conglomerado de turistas, artistas, estudiantes, oficinistas, intelectuales, amas de casa, etc., que departen en
medio de un ambiente evocador, cosmopolita y mundano .

aYa sentado en una de las mesas del patio central y saboreando una taza de café o un delicioso squash (bebida con frutas y soda), típicos del lugar, admiramos el mural “Los Pavorreales” pintado por el pintor húngaro “Pacoloque” a principios del siglo XX y nos recreamos con la maravillosa escalera central y su barandal de hierro forjado, al tiempo que leemos la carta y decidimos como iniciamos la degustación.

Las opciones son muy variadas tanto para el desayuno, comida o la cena, van desde los tradicionales molletes con queso y salsa mexicana, las enchiladas suizas, los huevos rancheros, revueltos o al gusto, la siempre rica sopa de tortilla o de verduras o mi favorita, la sopa especial sanborns, (consomé de pollo con arroz, pollo deshebrado y guacamole), ideal para cualquier hora, continuamos con las flautas de barbacoa o pollo, el totopo jalicience que consiste en una deliciosa tostada con frijoles refritos, lechuga, pollo deshe-brado y aderezo; el sandwich de pavo con salsa de mollejas, muy solicitado durante todo el año, el tradicional caldo tlalpeño, los pepitos de filete y la ensalada del Chef.

A la hora de la comida siempre hay especialidades regionales o el tradicional menú de sugerencias del Chef, también resultan infaltables los menús de temporada como el de Navidad, el de Cuaresma, el especial del Día de la Madres, o el menú ligero y el infantil

Así pues la visita a este hermoso lugar, considerado Monumento Nacional de México, según la declaratoria realizada el 9 de febrero de 1931, siempre resulta una experiencia fascinante, por su arquitectura, historia y arte, ya que en la pared norte de las escaleras del Palacio se puede admirar un mural de José Clemente Orozco llamado “Omniciencia”

Este hermoso palacio, guarda infinidad de leyendas como la versión popular del origen del mismo, que cuenta don Luis González Obregón y que habla acerca de uno de los descendientes del Conde de Orizaba, joven confiado en las riquezas heredadas y dedicado al despilfarro y la  vida mundana en vez de dedicarse al trabajo y al acrecentamiento de la fortuna familiar y quien fue reprendido severamente en varias ocasiones por su padre con la frase, “el que en gastos va muy lejos no hará casa de Azulejos” logrando con esta conseja cambiar su modo de vida y para demostrar a su padre madurez y esfuerzo
reparó y levanto la propiedad recubriendo la fachada completa de azulejos traídos desde Puebla de los Ángeles…

El Sanborns de los Azulejos abre todos los días de 7 am a 1a.m.
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