Niños Uribe

Una tradición convertida en industria…

En la Ciudad de México, existe una tradición muy antigua que pide, a las personas a las que les tocó el niñito durante la partida de rosca del Día de Reyes, que se conviertan en el padrino del Niño Dios para cumplir con el ritual del Día de la Candelaria.

Para cumplir con su tarea, durante la merienda del 6 de enero, el padrino o madrina, deberá levantar al Niño del pesebre del nacimiento donde se colocó el 24 de diciembre, ya levantado lo tiene que vestir para luego llevarlo, en compañía de los compadres, a la iglesia el Día de la Candelaria, donde será bendecido.

ninioPara completar el ritual y “oficializar el compadrazgo” el niño deberá ser llevado a bendecir durante tres años seguidos por la misma persona. El primer año se tiene que vestir de blanco como el llamado niño del Ropón o de las
Palomas y se presentará acostado en un canastito rodeado de flores y doce veladoras; el segundo año ya se puede vestir con la ropa de algún santo como San Judas Tadeo, San Juan Diego, el santo Niño de Atocha etc. y se presentará sentado; para el tercer año se cambia de nuevo la vestimenta y podrá presentarse paradito como; el Niño del Sagrado Corazón, San Ramón nonato, el niño de la Abundancia (muy socorrido en estos tiempos), el Niñopa de Xochimilco, el de las Suertes, el niño Doctor, el niño de las Uvas, el “Mueve corazones” el de la Candelaria, el de la Merced, el de Praga, el de la Luz, etc. la variedad es infinita y, muchas veces, puede responder a moda, devoción o afición, de manera que podrá ir vestido con las ropas de algún santo; con el uniforme del equipo de futbol favorito o con el uniforme del trabajo u oficio que desempeña el devoto o como algún personaje admirado, tal fue el caso del niño Papa, que se hizo en honor de Juan Pablo II, por cierto que, durante las visitas que realizó a México fue el traje más solicitado y se llegaron a vender muchos miles de ellos. Pero no siempre ha sido así, nos platica Alberto Uribe, quien gentilmente nos abrió las puertas de este importante negocio, que en una ocasión lanzaron, como novedad, el trajecito del Divino Niño de Colombia; pensando que sería un éxito se prepararon con varios miles de trajecitos, pero la sorpresa fue que ese año solo se vendieron ¡7 trajes!…

Esta fiesta tiene su origen en el pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María después del parto y habla del momento en que María se encontró en el templo con Simeón y Ana y éste le dijo: ‘Mis ojos han visto tu salvación, que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para iluminar a las naciones’. El rito de la bendición de los cirios, del que ya se tiene testimonio en el siglo X, se inspiró en estas palabras. Rito significativo que da el nombre popular de esta fiesta: la así llamada fiesta de la ‘Candelaria’.

ninio ninio nina

La fiesta de la Candelaria es también llamada ‘La fiesta de la purificación’, porque en ella se bendicen las candelas que se van a necesitar durante todo el año. Las benditas ese día, se conservan para auxiliar a los moribundos o para librarse de los peligros del rayo y del trueno y de las tentaciones del demonio.

uribeAdemás para que nunca falte en las casas la luz tanto espiritual como física. Después de la misa, la fiesta finaliza con una merienda en la que se ofrece una tamalada. El hecho de que sea precisamente este alimento y no otro, no es cosa de un capricho gastronómico, sino que la fecha coincidía con una fiesta indígena donde se rendía culto a Tláloc, a Chalchiuhtlicue (dioses del agua) y a los tlaloques (ayudantes del primero), quienes derramaban su lluvia sobre la tierra asegurando así buenas cosechas. En ella se establecía que se debían llevar tamales para rendir culto y agradar a los dioses. Por último, cabe señalar que, curiosamente, la palabra Tamal, cuyo vocablo viene del náhuatl ‘tamalli’, significa ‘envuelto cuidadoso’ o ‘niño envuelto’. Antiguamente los vestidos eran confeccionados por las propias madrinas o lo mandaban a hacer con alguna señora que, generalmente, cuando se acercaba la fiesta de la Candelaria colocaba su puesto al interior de algún mercado de colonia. Para conseguir los implementos, en cualquiera de los casos, había que venir al centro. Sobre la calle de Venustiano Carranza, frente al pasaje Slim, se reunía un grupo de no más de diez personas a vender los accesorios para vestir al niñito, ahí se podía conseguir la  sillita, los guaraches, la corona, las “potencias”, la cuna y un sinfín de artículos que, hasta nuestros días es posible conseguir pero ahora, gracias a “Niños Uribe” de manera mucho más fácil ya que la característica principal de esta casa es que ya vienen los paquetes por modelo y tamaño con todos sus accesorios.

uribLas historia de esta asombrosa fábrica inicia cuando uno de sus fundadores Saúl Uribe, se dio cuenta, mientras acompañaba a su suegra a vender en el puesto que tenía en Venustiano Carranza, de la demanda que había de vestiditos ya hechos, en ese momento se lanzó a comprar algunos pedacitos de telas y rápidamente se fue a buscar a Doña Julita, su esposa, para que empezara a confeccionarlos, una vez terminados regresó a Venustiano Carranza a venderlos lo cual sucedió en unos cuantos minutos. Con el producto de la venta se fue a comprar más tela para que Doña Julita confeccionara mas vestiditos y así paso la temporada y algunos años en los que el negocio, netamente familiar, prosperó al amoroso cuidado de sus fundadores a quienes se les había unido su sobrino Alberto, quien con tan solo 8 años empezó a colaborar de manera decidida y permanente en la incipiente industria.

El paso siguiente fue establecerse de manera formal, para ello rentaron un pequeño espacio en el No. 12 de la calle de Talavera a donde, rápidamente, empezaron a acudir los futuros padrinos, en gran cantidad, a buscar las novedades, los modelos tradicionales o los de moda.

Este querido negocio del Centro, además de que ha ayudado a infinidad de familias, que trabajan en esta industria netamente artesanal y netamente femenina ya que el 80% de los empleados son mujeres, también ha ayudado para que otro tanto que viene cada año de distintas partes de la República a comprar por mayoreo para vender en sus localidades, se beneficie de la venta de la ropa para niños Dios, pero además le ha cambiado la vocación a la calle de Talavera, ahora también llamada, la calle de los niños Dios.

Y a usted, ¿no se le antoja estrechar los lazos de amistad con algún amigo o familiar, mediante la adquisición del compromiso de llevar a bendecir a uno o varios niños Dios? Pues no lo dude, lo único que tiene que hacer es darse una vuelta por alguno de los locales de Niños Uribe y se va a sorprender con la enorme variedad de modelos que ofrecen, solo se tiene que decidir por la vestimenta del santo de su devoción, o por el que mas le guste a usted o a los futuros compadres, no se preocupe, seguro va a encontrar el que busca porque recuerde que si en el Centro no lo encuentra es que todavía no se inventa…

urib
merce
varios

Talavera no. 12
Centro Histórico